Versículo del Día
Reflexión diaria generada por inteligencia artificialY nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene. Dios es amor; y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.
**Una Morada Hecha de Amor** Hay un misterio aquí que debería traernos de rodillas en asombro: Dios no meramente *posee* amor como uno de Sus muchos atributos, sino que *es* Amor mismo — el fundamento mismo y la fuente de la cual fluye toda ternura, misericordia y entrega de sí en el universo. Permanecer en el amor, entonces, no es simplemente un logro moral sino una participación en la vida divina misma, un regreso a casa en el mismísimo corazón de Dios. Cada acto de amor genuino — ofrecido en vulnerabilidad, en sacrificio, en fidelidad silenciosa — no es nada menos que Dios moviéndose a través de manos y voces humanas hacia un mundo roto. No fuimos creados para observar el amor desde la distancia sino para estar inmersos en él, de la manera que la luz está inmersa en el sol del cual proviene. Este versículo es una invitación a dejar de vagar en el frío y simplemente *permanecer* — a dejar que el amor de Dios no sea meramente una doctrina que afirmamos, sino la atmósfera en la cual respiramos y nos movemos y tenemos nuestro ser.